Cirujanos y salud básica


El terrible caso de mala praxis que cobró la vida de una adolescente en una clínica privada de Haedo tranquilamente pude volver a repetirse en cualquier sanatorio del país a partir de una combinación de elementos que vinculan desde el laxo control del estado sobre la matriculación de profesionales de la medicina hasta la adicción de enfermeros y médicos, mayoritariamente anestesistas, a una sustancia derivada de la heroína.

 

Fuentes médicas confirmaron las precisiones del titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA), Claudio Izaguirre, quien destacó que las circunstancias que rodearon el momento previo a la muerte de Eliana Romero, de 18 años, hacen suponer que el anestesista que intervino en la fatídica intervención pudo haber estado bajo los efectos de aquella droga.

 

La sustancia en cuestión es el fentanilo, una droga sintética de la familia de los opiáceos habitualmente recetada para combatir los dolores crónicos que afectan a determinados pacientes pero que también es utilizada por profesionales y auxiliares del sistema de salud para sobrellevar los rigores de la tarea que despliegan.

 

Control de las vías respiratorias

Uno de los problemas fundamentales que podemos tener cuando paralelamente sufrimos alguna enfermedad, es que nuestro organismo puede llegar a hiperventilar y además las funciones de la nariz no se realizan de forma adecuada, y, por tanto, entran en nuestro cuerpo mayor número de partículas, bacterias y demás que pueden provocar que nestra enfermedad se agrave. Para poder paliarlo existen los antihistamínicos, en el caso de las alergias o unos filtros nasales, Filtrosnosk en todos los casos, para evitar que entre cualquier partícula a nuestra nariz.

 

Contra el estrés

 

Izaguirre señaló que esta droga legal de la que hay existencia en los hospitales y sanatorios, es consumida por médicos para hacer frente a las situaciones de tensión y estrés provocados por el trabajo que realizan, tal como lo reconocen -afirma- profesionales del rubro.

 

Basado en esas fuentes, Izaguirre precisó que de acuerdo a datos extraoficiales más de un 10 por ciento de los médicos recurre al aporte del fentanilo para hacer frente a las exigencias de su labor y que la especialidad que más se aplica esa sustancia es, precisamente, la de los anestesistas.

 

Según el presidente de la AARA los médicos “se pican” con fentanilo y la sustancia “les permite tener más seguridad y serenidad para afrontar una situación estresante como, por ejemplo, administrar la anestesia y controlar el estado de un paciente sometido a una intervención quirúrgica”.

 

Conductas adictivas

 

Al referir a la situación detallada por Viviana Giménez, la madre de la chica que murió por el presunto error de un anestesista, cuando recordó que ese profesional había ingresado con paso vacilante a la clínica de Haedo donde se desencadenó la tragedia, Izaguirre dijo que esa manifestación bien puede ser efecto de fentanilo.

 

“Si los familiares de la chica no percibieron en ese médico olor a alcohol pero sí vieron que caminaba tambaleándose, eso puede ser el resultado del fentanilo en el organismo que -explicó el titular de la asociación- genera una sensación fea previa a la euforia que desencadena en temblores, inseguridad y paranoia”.

 

Para Izaguirre, el consumo de fentanilo es común en muchos efectores de salud en los cuales los que más uso hacen de esa sustancia son los anestesistas, médicos sometidos a situaciones de tensión y enfermeros, a la vez que reconoció la existencia de casos de profesionales adictos que buscan la droga en las terapias intensivas de los centros de atención.




http://alimentossanos.blogs.elle.es/2016/04/14/cirujanos-y-salud-basica/

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